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Los estudios científicos acerca del condón y su efectividad Un estudio europeo llevado a cabo en 1994 (de Vinceni et al) llegó a la conclusión de que el uso regular del preservativo ofrecía una protección frente a la transmisión del VIH del 100%. En el estudio se comparó la transmisión del VIH entre un grupo de 123 parejas serodiscordantes (parejas donde uno de los integrantes tenia el vih) que utilizaban el preservativo regularmente y 122 parejas serodiscordantes que no lo utilizaban regularmente. Entre las parejas que usaron condón regularmente no se detectó ningún caso de transmisión del VIH frente a 12 casos de transmisión entre las parejas que afirmaron que no siempre lo utilizaban. Los estudios de la OMS encuentran un alto nivel de eficacia en los condones Hay varios estudios que muestran la eficacia de los condones en la protección frente a infecciones de transmisión sexual. Recientemente, la Organización Mundial de la Salud revisó una serie de estudios publicados desde 2000 en los que se muestra la eficacia de los preservativos. Con un índice realmente bajo de uso del preservativo entre parejas monógamas heterosexuales, del orden del 20%, se redujo hasta en un 92% la infección por herpes simplex virus tipo 2 entre mujeres (Wald et al). Los estudios entre trabajadoras sexuales en Lima (Sánchez et al) y entre mujeres altamente vulnerables a infecciones de transmisión sexual en EE UU (Crosby et al) concluyeron que el uso regular del preservativo conllevaba una reducción significativa del riesgo de infección por gonorrea, clamidia y sífilis. En la misma línea, un estudio que inscribió a personas de una zona de Uganda (Ahmed et al) con una alta prevalencia de VIH, sífilis, clamidia y gonorrea encontró que un uso regular del preservativo reducía significativamente el riesgo de contraer cualquiera de las infecciones anteriores. Otro estudio estadounidense sobre adolescentes sexualmente activas (Crosby et al) detectó unos índices mucho más bajos de infecciones de transmisión sexual entre aquellas jóvenes que utilizaron preservativos regularmente. Dado que el virus del papiloma humano (VPH) puede transmitirse por contacto con la piel externa de la zona genital, el uso del preservativo no puede garantizar que no se dé tal transmisión. Con todo, dos estudios holandeses publicados en 2004 (Hogewoning et al y Bleeker et al) encontraron que el uso regular de preservativos entre parejas donde el VPH está presente se asociaba con una regresión de lesiones en el cuello uterino y el pene. De la revisión de la OMS se desprende que los estudios que se centraron en la eficacia de los preservativos “mostraron la eficacia estadísticamente significativa de los preservativos en la protección frente al VIH y la mayoría de infecciones de transmisión sexual evaluadas”. Referencias bibliograficas de estos estudios científicos: • de Vincenzi
I et al. A longitudinal study of human immunodeficiency virus transmission
by heterosexual partners. New England Journal of Medicine 331:341-346,
1994.
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Se han dicho muchas mentiras y se han creado mitos alrededor del condón, sin embargo, lo cierto es que se ha demostrado en diversos estudios su efectividad para prevenir la transmisión del vih y algunas ITS (infecciones de trasmisión sexual). Científicamente se ha comprobado que el virus vih no atraviesa el látex -los condones se fabrican con doble capa de látex- y que el condón es efectivo en un 98% de los casos, en el 2% de los casos restantes puede fallar debido a un error que no tiene que ver con el condón en sí mismo, sino con su mal uso, es decir colocarlo mal o utilizar lubricantes que lo pueden romper; ese margen pequeño de error, es un error humano, que se puede disminuir a cero, si aprendemos a usarlo correctamente Las noticias que se escuchan con frecuencia en las que se dice que el condón no es efectivo no son ciertas y muchas de ellas esconden otros intereses (imposición de conductas para reprimir la naturalidad de la sexualidad, inspiradas en diversas creencias, la mayoría de ellas de tipo religioso que consideran que el uso del condón no es bueno "moralmente" o contradice sus dogmas). En esta página respetamos todo tipo de creencias religiosas, y no pretendemos que las personas abandonen su religión, simplemente estamos exponiendo lo que la ciencia ha demostrado hasta la saciedad: el condón es efectivo y la difusión de información errónea sobre el condón esta colocando en riesgo la vida de las personas. El condón debe utilizarse con todas sus parejas (sean o no trabajadoras o trabajadores sexuales, ya que usted no puede adivinar si alguien tiene o no vih por su profesión, o su apariencia física, en ocasiones pensamos que las o los trabajadores sexuales pueden tener el vih y las mujeres o hombres que no lo son, no lo tienen y en realidad esto solamente puede ser un prejuicio peligroso que nos puede llevar a utilizar el condón en algunas ocasiones y en otras no), como le repito no se puede "adivinar" quien tiene el vih, lo mejor es utilizarlo SIEMPRE no importando con quien se tenga la relación sexual. Un adagio muy cierto frente al tema dice: “No importa con quien, cual es tu preferencia sexual o la de tu pareja, ni cuantas veces lo hagas, sino como, se hace el acto sexual; y en ese como lo importante es utilizar el condón”. No existen grupos de riesgo lo que existen son conductas de riesgo que es muy diferente. Con el condón no se pierde sensibilidad en el acto sexual, ya que el látex utilizado es muy delgado, la actitud que tengamos frente al mismo es determinante, ya que el principal estimulo sexual comienza en nuestras mentes. Si pensamos que el condón quita sensibilidad nos predisponemos a ello, si lo aceptamos amablemente no será un -estorbo- sino un compañero que al brindarnos seguridad nos permitirá disfrutar a plenitud la sexualidad. Si se pierde la erección en el momento de colocarlo no se debe al condón, se debe a como pensamos frente al mismo, y es desde nuestra actitud que debemos empezar a trabajar. Para ser un experto se recomienda prácticas solitarias, (masturbarse con el condón) en estas prácticas podemos adquirir habilidad en colocarlo y quitarlo, y saber de que forma sentimos más placer o nos sentimos más cómodos, aprender a desempacarlo, etc. Así cuando estemos con nuestra pareja o con quienes nos involucremos sexualmente no nos sentiremos incómodos (por lo que probablemente el pene pierda su erección) o como aprendices, sino que ya hemos desarrollado habilidad en su uso y nos sentiremos más cómodos. |
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