En el
informe, la conclusión principal surgida del análisis
de las investigaciones científicas disponibles sobre
el tema, fue que: “El uso adecuado del condón
previene de embarazos indeseados, la infección del
VIH y de gonorrea en hombres”. También, de
acuerdo con las investigaciones realizadas hasta ese momento
se señaló que se necesitaba realizar estudios
adicionales para probar la efectividad del condón
contra otras enfermedades de transmisión sexual como
la clamidia, la sífilis, el chancro, la tricomoniasis,
el herpes genital y el papiloma humano.
Pese
a lo anterior, las conclusiones del reporte fueron utilizadas
por los conservadores para afirmar por medios de comunicación
que: “Los condones no son efectivos para prevenir
la transmisión de la mayoría de las ITS”.
Esta estrategia de desinformación empleada por los
conservadores en el país del norte fue retomada por
otras instituciones que se han opuesto al empleo del uso
del condón porque su empleo choca contra su ideología.
En este aspecto las iglesias cristianas de los Estados Unidos
y la iglesia católica en Latinoamérica han
encontrado un punto de encuentro.
En este
contexto, representantes de la iglesia católica en
Colombia se han sumado a la cruzada en contra del condón.
Representantes oficiales de la iglesia han aparecido en
los medios de comunicación poniendo en duda la efectividad
del condón e incluso cuestionando las estrategias
de los organismos de salud dirigidos a prevenir la difusión
de enfermedades asociadas al ejercicio de la sexualidad.
Desafortunadamente los comentarios de los jerarcas han tenido
resonancia entre algunos sectores de la población;
por ejemplo, es frecuente escuchar en jóvenes bogotanos
comentarios acerca de la inutilidad del uso del condón.
Más
allá del debate ideológico, lo cierto es que
no existe un país en el cual la estrategia de la
abstinencia y la prohibición del sexo fuera del matrimonio
-como estrategias propuestas por algunos sectores conservadores
y la iglesia- hayan demostrado su efectividad para detener
la pandemia del sida. En cambio si se ha demostrado como
las campañas masivas a favor del empleo del condón,
como en Tailandia, han reducido sustancialmente la expansión
del vih y la transmisión de ITS (Cates, 2001).
De esta
manera, considero que en un país pluralista y democrático
como lo establece nuestra constitución, los diferentes
credos religiosos pueden proponer estilos de vida para sus
creyentes de acuerdo a sus dogmas. Sin embargo, faltar a
la verdad al querer dar cátedra sobre situaciones
que no son de su especialidad como es la efectividad del
condón, demuestra que a la iglesia le ha faltado
debate ético a su interior para impedir que las declaraciones
de algunos de sus representantes contradigan las políticas
de salud de un país y ponga en riesgo la salud de
todos los ciudadanos incluso la de sus creyentes.