c Sonreir es mi motivación

"El vih tiene lecciones para todos, debemos asumirlas y continuar adelante"

Hace 5 años en un consultorio de Bogotá Javier Leonardo esperaba ansioso por el resultado de su prueba para vih, en una bandeja del consultorio de la sicóloga habían unas manzanas verdes y él y por alguna razón, supuso que a quienes la prueba le salía positiva ella les daba una manzana, cuando lo llamaron y la sicóloga le ofreció una manzana el lo supo todo... aunque no esperaba ese resultado. Pensaba, que el sida era un problema de las ciudades grandes y él había vivido casi toda su vida en ciudades pequeñas, además en Bogotá siempre usaba protección.

Esa tarde la ciudad se le hizo más grande y fría, la nostalgia de su familia y de Ibagué su ciudad natal, le hicieron sentir el peso de un fracaso más en su vida, no sabía a donde ir, se encerró durante 4 días en su habitación, únicamente con la compañía del alcohol; su vida se empezó a dibujar frente a él; como si estuviese atravesando el túnel de la muerte, donde sus recuerdos se proyectaban como la luz que otros decían ver antes de morir; Entonces, se vio de niño en el campo donde creció, cuando a sus escasos 3 años su abuela se hizo cargo de él ya que su madre iniciaría una nueva relación amorosa y tuvieron que separarse; aún no había conocido a su padre, empezó a crecer junto con su abuela en Ibagué, sintiendo siempre que sobraba, que él era un extraño, que no tenía familia; pregunto y busco a su padre hasta que a los 15 años cuando se desempeñaba como ayudante en una fábrica de muebles, lo encontró, compartieron durante un año muchas experiencias y sin embargo nunca le pudo decir papá, no fue lo que esperaba, eran extraños y se separaron.

 

Después de un año vuelve con la abuela; En su búsqueda de afecto y compañía conoce a Felipe quien ha sido el amor de su vida, aunque Javier Leonardo tenia sus novias y Felipe también, el amor toco a sus puertas y las abandonaron; Felipe que tenía 26 años le propuso viajaran a Maicao a comercializar con las mercancías que llegaban allí de contrabando, Javier Leonardo con 16 años, se sentía un niño a quien se le empezaban a cumplir sus sueños y decidió marcharse con él, nunca había celebrado un cumpleaños, y Felipe le prometió cumplir con ese y todos sus sueños, empezaron a viajar y a trabajar con la motivación que da el amor, Javier Leonardo le dijo que su principal sueño era tener un Ferrari y Felipe le dijo que lo tendría, compraron un Dodge Dart viejo de placas venezolanas, pero Javier Leonardo le dijo que no era el Ferrari de sus sueños, 20 días después Felipe llegó con el carro pintado de amarrillo, llantas anchas y sin "capo" y le dijo: "Acá tienes tu Ferrari"; con estos y muchos otros gestos de amor, compartieron un amor de 7 años que aún ahora hace palpitar el corazón de Javier Leonardo. Con el devenir del tiempo regresa a Ibagué, su abuela se encuentra enferma de cáncer, se encuentra de nuevo con su padre, su madre esta embarazada y no quiere que sus hijos mayores se enteren, Javier busca un acercamiento a ella, y su próximo hermanito nacería con deficiencias en su motricidad y lenguaje, Javier le cuida, se hace voluntario de organizaciones que apoyan a niños especiales como su hermano y esta vivencia le acerca definitivamente a su madre; su hermanito se llamará Felipe en honor al amor de su vida que siempre le amo y apoyo con la enfermedad de su hermano, pasa el tiempo, Felipe su amigo, cae en la dependencia de las drogas y Javier Leonardo lo pierde como pareja; decide reconstruir su familia y trae a madre y hermanos del campo a Ibagué, pues siempre quiso tener una familia, a pesar de este esfuerzo la vivencia no fue lo soñado, sus costumbres eran diferentes a las de él y aunque vivían juntos él se sentía aislado; desilusionado decide dejarlos y viajar a Bogota, ya había terminado su bachillerato con grandes dificultades y quería empezar una nueva vida. El día que abandono Ibagué su madre y sus hermanos salieron a despedirse y le dijeron cuanto le amaban y cuanto deseaban que no se fuera, Felipe su hermanito pequeño le decía que no se marchara, entonces, comprendió cuanto lo amaban, pero ya había decidido viajar, durante el recorrido a Bogota, con cien mil pesos en el bolsillo, tres recomendaciones y una hoja de vida, las lagrimas le rodaban una tras otra, en Bogotá una ciudad desconocida, le esperaba, la soledad, la falta de pareja y de familia. Inicia a trabajar y a estudiar en la universidad, parecía que todo estaría bien pero ahora se encontraba de frente con el vih...
Javier Leonardo, hace una pausa en la historia que decidió contarle a INdetectable, sonríe y nos dice que su depresión por el vih prácticamente solo le duro esos 4 días de encierro, pues el vih empezó a traerle enseñanzas, la primera que no debería quedarse más en la queja, que su pasado le serviría para fortalecerse y entender más a quienes le amaron y al misterio de la vida.

Han transcurrido 5 años de intensas vivencias, inicialmente, Javier renuncio a sus estudios en la universidad pues un profesor le dijo que los ingenieros trabajaban solos y el no quería eso, el quería trabajar con la comunidad, comprendió que la muerte era no poder hacer las cosas que le hiciesen sentirse feliz, fue por ello que empezó a vincularse a grupos de apoyo y ONGs, a trabajar como voluntario, a prepararse y sacar todo ese potencial que tenía guardado, su personalidad arrolladora y su liderazgo le han llevado a coordinar muchas acciones en diferentes partes del país a favor de las Personas Viviendo con Vih o Sida (PVVS), fue uno de los lideres de la Red Nacional de PVVS, hizo parte como facilitador del proyecto educativo -Tú Decides; asesora, dicta talleres, ha dado la cara con dignidad en los medios de comunicación pues considera que no tiene nada porque esconderse y en cambio si puede educar a través de ellos. Actualmente se encuentra vinculado con la Liga Colombiana de Lucha Contra el Sida en Bogotá, en el área de investigación y proyectos, estudia sicología y su activismo comunitario resuena en muchas partes.

Considera que la formula para no enfermarse ha radicado en tres cosas: primero sonreír a pesar de todo pues la sonrisa y la alegría pueden con todo; segundo pensar en positivo, no quedarse en la queja y pasar a la acción y tercero aprovechar los recursos de la inteligencia emocional que todos tenemos; le dice a las PVVS que quizás sea necesario llorar pero que no pueden quedarse allí, solo se vive una vez y es importante darle la cara a la vida; el vih tiene lecciones de vida para todos, hay que asumirlas y continuar adelante.

Ahora tiene dos sueños: tener una pareja para amarla por siempre y sacar adelante una organización que brinde trabajo a personas que padezcan enfermedades de alto costo, pues piensa que si se les brinda un entorno de apoyo social, el peso de la enfermedad será más llevadero.

Finalmente Javier Leonardo al despedirse nos dice: " Ha sido muy duro trabajar en vih y sida, cuando hace falta más apoyo gubernamental; a las PVVS se les siguen vulnerando sus derechos, y al personal de la salud le hace falta sensibilizarse más, pues la preparación científica no basta; sin embargo cuando muera, me sentiré realizado porque he hecho lo que quiero y estoy llevando a cabo las cosas de las que estoy convencido".

Si quieres comunicarte con Javier leonardo, enviale un correo a: javierleovaron@yahoo.es

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