Estamos
en Santa Marta el sol sofoca y el mar invita al descanso
y a la reflexión; Neidys Coronado ha decidido en
una conversación intima y después de una jornada
de capacitación del proyecto Tu Decides- a la cual
esta asistiendo, abrir el libro de su vida y compartirlo
con los lectores de INdetectable; toma un vaso con agua
sonríe y nos cuenta que esta firmemente comprometida
con las acciones de prevención; A sus 39 años
con dos hijas y dos nietos que son su sol y motivación
para vivir, ha aprendido del amor, del dolor y de la vida,
lecciones que comparte con las personas que viven con vih
y a quienes apoya; nadie podría imaginar que detrás
de su sencillez y humildad se esconde una vida que la ha
curtido y le ha dado la sabiduría recogida en lo
qsue Neidys llama, La Universidad de la Vida.
Nació en Copey (Cesar) donde vivió su infancia
junto a sus padres y once hermanos; solo estudio hasta tercero
de primaria pues su padre que trabajaba en el campo no pudo
darles educación, cuando tenía 11 años
se trasladaron a Valledupar donde transcurrió su
adolescencia, trabajó desde muy joven en casas de
familia y después durante 7 años como vendedora
en un almacén, de allí se retiro poco después
de conocer a su primer amor quien es el padre de sus dos
hijas, tenía 19 años cuando quedo embarazada
y se fue a vivir con su compañero a Santa Marta junto
a su familia que estaba allí; la luna de miel no
dura mucho; ambos trabajaban en un hotel pero él
se volvió adicto a las drogas y la empezó
a maltratar, luego él se fue a Cali abandonándola
cuando ella apenas había dado luz a su primer hija,
Neidys recuerda esto con dolor y nos cuenta que al poco
tiempo él regresó y la invito a vivir junto
con su suegra a Guacari un pueblo del Valle, allí
su suegra la trataba mal e incluso contrató un médico
para que le practicará un aborto sin que ella lo
supiese, ella se entero y como pudo decidió escapar
de allí y regresar a Santa Marta porque quería
tener su bebe y vivir una nueva vida
Su compañero
que a pesar de todo decía amarla, la busco en Santa
Marta y allí volvieron a vivir juntos, ella con el
apoyo de un amigo monto una refresquería donde trabajaba
y conseguía recursos para el hogar, la vida volvió
a su cauce, su compañero la maltrataba e incluso
consumió drogas en la refresquería frente
a sus pequeñas hijas, para Neidys está fue
la gota que lleno el vaso y decidió abandonarlo;
Se fue durante un tiempo a Cartagena, a su regreso, su compañero
la busco pero ella no regreso con él, volvió
a trabajar en un hotel pero el dueño la acosaba sexualmente
y presionada por esto y la difícil situación
económica acepto la propuesta de unas amigas que
se "rebuscaban" la vida en un motel: -"Tú
eres muy bella, joven y seguramente te ira muy bien"-
le decían constantemente hasta que Neidys decidió
aceptar e inicio su vida como trabajadora sexual.
estuvo
vinculada al trabajo sexual durante 15 años y fue
el sostén de sus padres, hermanos menores e hijas,
nos cuenta que logro educarlas, sacarlas adelante y que
no tuvieron necesidades, durante ese tiempo viajo a muchos
lugares entre ellos Aruba, CuraÇao y San Martin,
aunque sus viajes no fueron por temporadas largas ya que
la nostalgia de sus hijas y su familia la hacían
regresar; para viajar y poder trabajar en éstos lugares
siempre tenía que pagar altas sumas de dinero; en
San Martí y estando trabajando en un bar muy desagradable,
conoció a un hombre que por un tiempo -como nos lo
dice ella- fue su príncipe azul y el hombre que ella
le pedía a Dios que llegará y la sacará
de esa vida, fue un japonés que tan pronto la vio
se enamoro de ella, admirando en Neidys su habilidad con
el idioma ingles porque no era común que otras compañeras
lo hablarán, además ella no tomaba, ni fumaba,
entonces él, un hombre muy adinerado, le propuso
que se casaran, pago sus deudas en el bar y le dio dinero
para que regresará a Colombia, le contará
a sus hijas de sus planes y comprará una casa para
su familia que era en ese entonces su sueño, ella
lo hizo así, Se siguieron viendo y compartiendo su
relación en consecutivos viajes donde no cesaban
las atenciones y los lujos para Neidys, sin embargo por
esas cosas de la vida su comadre que también conocía
al japonés la calumnio consiguiendo que él
no quisiese volver a saber de ella; Neidys regreso desilusionada
y una vez gastados sus ahorros se vinculo de nuevo al trabajo
sexual, solo que ahora empezó a tomar y a consumir
drogas, su vida se volvió un torbellino de sinsabores;
Empezó a enfermarse y decidió abandonar éste
trabajo porque su salud no le permitía continuar
adelante y además porque deseaba dejar las drogas.
Estuvo
durante varios meses enferma, nunca le ordenaron un examen
para vih, hasta que ella por iniciativa propia decidió
tomárselo, sus ex compañeras de trabajo siempre
la apoyaron durante su enfermedad haciendo rifas y recolectas
para sus gastos, cuando supo el resultado de su prueba estaba
con su hija, el médico le dijo que la prueba de Elisa
le había salido positiva, pero ella no entendió,
hasta que logro leer en un formato que tenía el médico
sobre el escritorio: "vih positivo" esto sí
lo comprendió y entro en un ataque de histeria, pensó
que moriría muy pronto y regreso a su casa a esperar
la muerte. Vivió un proceso largo de enfermedades
entre ellas tuberculosis pero logro superarlas.
Ahora
que Neidys se encuentra empoderada y es una líder
comunitaria recuerda como durante su época de crisis
conoció al Dr. Estrada -quien atiende a personas
viviendo con vih en Santa Marta- y él la animó
junto con varios muchachos del grupo de apoyo a continuar
viviendo; -como ella ahora lo hace con otros-as-; y ha sido
a partir de su iniciativa que esta realizando ésta
labor, recuerda que su primer caso lo tuvo cuando estando
hospitalizada supo de alguien que requería apoyo,
prometió que tan pronto saliera de allí iría
a apoyarle y así lo hizo, del hospital salió
a su primer visita y ahora, dondesabe que hay alguien enfermo,
va a visitarlo y a darle una voz de aliento; ha ido con
el grupo de apoyo o con el Dr. Estrada aún a las
zonas más alejadas y olvidadas de Santa Marta. Recién
diagnosticada acudió a la Secretaría de Salud
a reclamar porque no se realizaban campañas de prevención,
pidió un megáfono y una tarima para instalarla
en la playa y hablar de prevención y aunque no se
la dieron, insiste en que si ella hubiese recibido información
nunca se hubiese infectado, habla en todas partes de su
experiencia, donde ve un grupo de personas, en el transporte
público, en el centro de salud, y no pierde oportunidad
para realizar educación aún en las discotecas
con sus ex-compañeras a quienes les dice que utilicen
el condón con sus clientes y también con sus
novios y aunque les paguen más por hacerlo sin condón
no lo hagan, porque ella cometió ese error y por
eso se infecto; su lema es: "El sida es una realidad"
y aunque muchas de sus ideas aún no han sido apoyadas
no desfallece en su actividad, ha dado la cara en los medios
de comunicación locales y nos comenta que nunca ha
sido discriminada por ello, sus vecinos y amigos-as la quieren
y respetan.
Finalmente
y cuando el sol se oculta, mira al mar y nos comenta que
haber llegado a los caminos de Dios le ha ayudado a su sanidad
espiritual, pertenece al Templo Evangélico Pentecostés
donde le han ayudado y quiere agradecerles a ellos-as, a
su familia y a Dios; ahora lleva otro tipo de vida, ha dejado
las drogas y afirma que no le faltan las bendiciones de
Dios; a las mujeres viviendo con vih las anima a vivir con
alegría porque: "la vida es bella, yo antes
no lo veía así, pero ahora si y a diario sonrió
y continuó adelante".