¿Por
qué se desnutren los pacientes con vih?
El virus
de inmunodeficiencia humana, infecta las células
de la respuesta inmune del ser humano. Además de
producir los efectos conocidos en las defensas del organismo,
tiene también importantes efectos sobre el metabolismo.
A través de la producción de sustancias por
parte de los linfocitos infectados, se altera la manera
como el individuo utiliza los nutrientes. Se produce una
pérdida acelerada de la proteína corporal,
la cual es directamente proporcional a la carga viral y
a la presencia de infecciones intercurrentes cuando ellas
ocurren.
Por
otro lado, son frecuentes las alteraciones del tracto gastrointestinal.
La superficie de absorción del intestino se ve afectada
por el virus mismo y por las múltiples infecciones
intercurrentes que se pueden presentar, entre las cuales
están: hongos, citomegalovirus, tuberculosis, etc.
Todos estos factores afectan la capacidad del intestino
delgado para digerir y absorber los nutrientes contenidos
en los alimentos. De esta manera, aunque la persona ingiera
los alimentos, su intestino no es capaz de extraer los nutrientes
y se crea una deficiencia nutricional.
Por
último, la pérdida del apetito (anorexia)
es un síntoma muy frecuente en todas las fases de
la enfermedad; es muy común, que los pacientes afectados
pasen semanas e incluso meses, ingiriendo cantidades insuficientes
de alimentos y contribuyendo de esta manera a empeorar la
desnutrición.
En resumen,
la combinación de infección por vih, infecciones
intercurrentes, alteración del tracto gastrointestinal
y anorexia, llevan inevitablemente a una desnutrición
progresiva.
¿Cuales
son los efectos de la desnutrición?
En cualquier
ser humano, la desnutrición está asociada
con retardo del crecimiento y el desarrollo, alteraciones
en el desarrollo de todos los órganos y sistemas
del organismo, disminución de la respuesta inmune
a la infección, retraso de la cicatrización
y aumento de la posibilidad de complicaciones y de muerte
en caso de enfermedad o trauma grave. En los pacientes infectados
con vih, estos efectos son aún mas importantes. Varios
estudios demuestran que los pacientes desnutridos tienen
mas rápida progresión de la enfermedad, pobre
capacidad de respuesta ante infecciones oportunistas, pobre
respuesta a los medicamentos, más complicaciones
y un costo de la terapia mas elevado.
Es por
lo tanto muy importante, mantener acciones permanentes para
prevenir y tratar la desnutrición en los pacientes
con vih y evitar estos efectos secundarios.
¿Cuales
son los principios de una adecuada intervención nutricional?
Todo
paciente con vih debe tener una valoración nutricional
periódica y la posibilidad de consulta con un-a nutricionista
dietista, con el fin de obtener asesoría de alto
nivel para el manejo de la dieta. En general, se recomienda
ingerir una dieta balanceada, con la presencia de todos
los nutrientes en proporciones correctas, utilizando como
guía la nueva pirámide de la alimentación,
recientemente divulgada por el CECNI.
El manejo
higiénico de los alimentos es crucial, en busca de
evitar contaminación de los mismos, con microorganismos
que puedan producir infecciones oportunistas.
El ejercicio
moderado, en sesiones de 30 a 45 minutos de duración
tres veces por semana, es muy importante; con esta duración
y frecuencia, es posible estimular la producción
de ciertas hormonas, como la hormona del crecimiento, que
estimulan la conservación de la masa muscular, el
sistema inmune y el mantenimiento de una composición
corporal balanceada.
En muchos
casos, es necesario utilizar suplementos nutricionales;
los pacientes que más se benefician, son aquellos
que han presentado pérdida de peso a pesar de una
dieta balanceada, los que tienen desnutrición (Índice
de masa corporal por debajo de 20), quienes tienen infecciones
oportunistas u otras complicaciones de la enfermedad, los
niños en crecimiento y las mujeres embarazadas. Al
elegir un suplemento debe tenerse en cuenta que tenga registro
de medicamento nutricional ante el INVIMA y que haya sido
diseñado específicamente para cubrir las necesidades
especiales que tienen los pacientes con vih. En especial,
debe tener alta concentración de proteínas
(18 a 20%) y baja concentración de grasas (menor
al 18%), en busca de lograr los mejores resultados.
Por
último, en los pacientes sometidos a tratamiento
antirretroviral por largo plazo, es común encontrar
alteraciones muy importantes de la grasa corporal y de los
niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
Esta situación, llamada el "Síndrome
de Lipodistrofia" o "Síndrome de Redistribución
de Grasa", requiere de la asesoría permanente
de una nutricionista dietista, pues es absolutamente necesario
hacer modificaciones profundas en la dieta y en el consumo
de grasas.
En resumen,
el paciente con vih tiene un alto riesgo de desnutrición;
esta condición afecta negativamente la evolución
de la enfermedad y la calidad de vida. Una intervención
nutricional adecuada y oportuna, puede prevenir o tratar
el problema, mejorar significativamente la respuesta al
tratamiento, disminuir las complicaciones y ofrecer una
óptima calidad de vida.