Soy
cubano; en 1988 a los 19 años de edad, cuando cursaba
tercer año de Licenciatura en Bioquímica,
me vincule con un grupo de estudiantes de la Federación
Estudiantil Universitaria de la facultad de biología
de la Universidad de la Habana al grupo de estudios sobre
Inmunología y Virología del vih y el sida,
grupo al que estuve unido hasta 1992, con el fin de ofrecer
procesos educativos e impulsar investigaciones sobre el
tema, en esa época estaba lejos de imaginar que diez
años más tarde recibiría un diagnostico
positivo de vih, -el tener información no es suficiente
para prevenir la infección-, eso lo se yo muy bien;
mi historia no es igual a la de muchos lideres que viven
con el virus, ellos, en su gran mayoría comenzaron
a trabajar por la causa comunitaria, después de tener
un diagnostico positivo, mi historia con el sida empezó
antes, en 1988, cuando inicié a impartir clases practicas
y laboratorios de inmunología en la carrera de Bioquímica.
De 1988
a 1992 estuve muy ligado a procesos preventivos del vih
en la universidad; al graduarme como Bioquímico,
decidí trabajar en una escuela de hotelería
y turismo como profesor en mi área profesional, allí
y en 1996, presente un proyecto sobre educación sexual
y prevención del vih y el sida, que desarrolle hasta
1998. Paralelamente, mi vida sexual se iba desarrollando,
en 1989 tuve mi primera relación sexual con un hombre,
un colega de carrera que me acompañaría como
novio hasta que abandonó el país en 1993,
para esa época le conté a mi familia acerca
de mi orientación sexual encontrando su apoyo.
Durante
varios años (1993-1996), viví una vida demasiado
agitada, comencé a visitar fiestas gays clandestinas,
lugares de encuentros como la playa Mi Cayito y las costas
de La Habana del este, un sitio obligado de encuentro gay
donde la premura de no ser vistos por la policía
habanera te hace tener relaciones sexuales a prisa y donde
el ambiente de la clandestinidad te va elevando la libido,
impulsándote a tener más de una relación
sexual en un mismo día, un mundo para mi desconocido
hasta ese entonces, que me atrapo ferozmente incitándome
a visitarlo con frecuencia y a conocer e intimar con un
sinfín de hombres jóvenes.
Como
parte de una rutina laboral me realizaba los exámenes
para vih cada tres meses entre los años 1996 y 1998,
para esa fecha ya llevaba un año y nueve meses de
relación de pareja con un muchacho llamado Efraín,
alguien que ame desde los primeros días y que me
hizo volver a la estabilidad sexual, en plena armonía
de ésta relación de pareja, en 1998, recibí
la noticia inesperada de que vivía con vih, sentí
una angustia desesperante, entrando en un grave conflicto
interior, ¿Como era posible que yo que había
realizado procesos educativos para que no se infectaran
las personas, estuviera infectado?, ¿Por qué
justo en ese momento que tenia pareja estable resultaba
positivo?, ¿Tendría que vivir mis días
de persona positiva para vih, encerrado como tantos otros
cubanos en un sanatorio? (lugar donde habitaban las personas
con sida en Cuba). Mi reacción emocional fue la habitual,
llore, me angustie, renegué, culpe, me reproche,
estuve dos semanas en cama sin querer hablar con nadie,
hasta que decidí contarle a mis hermanas ellas se
angustiaron al principio, pero con el tiempo se calmaron
y me ayudaron a que se lo comunicara a mis familiares, desde
ese día mi familia siempre fue una gran ayuda.
Las
semanas vividas al borde de un abismo, sufriendo la agonía
del diagnostico, dieron paso a una reflexión sobre
los proyectos de vida que debía emprender, mi rol
paso de convivir con vih a vivir con vih y en este nuevo
rol, desarrolle muchas actividades y proyectos en Cuba,
ocupando gracias a mi empeño y liderazgo cargos directivos
en múltiples instituciones, grupos, etc.; me apoyaron
y apoye, y gracias a mi labor profesional no tuve que vivir
los espantosos momentos por los que tiene que pasar una
persona con un diagnostico para vih en los sanatorios de
mi país.
En el
2001, Lideres en Acción y la Revista INdetectable,
me invitaron a Colombia, país que me atrapo, a los
meses de estar acá supe que había llegado
para quedarme; he estado vinculado desde mi llegada a procesos
de información, educación, comunicación,
investigaciones socioculturales, procesos de fortalecimiento
y desarrollo organizacional de Personas viviendo con vih
o sida (PVVS), a través de la Fundación Darse,
Corporación Amigos de Lucha Contra el Sida del Tolima,
Proyecto Girasol, Recolvih, y la Liga Colombiana de Lucha
contra el Sida, donde en la actualidad soy el Coordinador
de Proyectos e Investigaciones. En Colombia ha sido muy
grato trabajar en el tema y he encontrado una nueva escuela,
pero también he vivido muchas dificultades ya que
es un panorama distinto, acá siento que hay que lograr
una mayor cohesión de los procesos preventivos y
de atención de la epidemia de las ONG que se dedican
a ello y que hay que continuar por un liderazgo positivo
de las PVVS.
Han
sido siete años trabajando en el tema sin tener vih
y seis años trabajando como PVVS; Ahora, mi sueño
es que todas las PVVS luchemos por un mundo mejor, más
justo, más equitativo, de respeto, un mundo donde
un día no exista la epidemia.
Si
quieres comunicarte con Carlos Alejandro enviale un correo
a:
carlos@ligasida.org
Más
historias de vida