c De convivir a vivir con vih ...

Carlos Alejandro Diaz

Mi sueño es que todas las Personas viviendo con vih o con sida luchemos por un mundo mejor

Vivir con vih o sida no es una maravilla, como en ocasiones quieren mostrar algunas personas a través de sus testimonios de vidas, siempre es difícil, ya que uno tiene que enfrentarse a obstáculos sociales y culturales, al estigma, vulneración de nuestros derechos, temor al rechazo de la persona que te atrae si ésta se entera, rechazo o temores de la familia, aún si están informados. Sin embargo, si te obliga a replantearte la vida desde otra mirada, en mi caso me obligo a analizar mi sexualidad, a explorar otras facetas de mi vida, me enseño a valorar más la vida, me impulso a vivir cada minuto de la vida intensamente, a amar cada rincón geográfico que he logrado conocer y cada aspecto de la naturaleza, a respetar a los que no piensan igual que yo, a ser un apasionado quijote de las causas sociales y comunitarias, pero eso lo logre luego de un ir y venir de sinsabores amargos, de esperanzas perdidas y luego retomadas en el camino al crecimiento personal, eso es lo que quiero narrarles hoy, simplemente una vida como tantas otras.

Carlos Alejandro Diaz

* Coordinador de Proyectos e Investigaciones, LCLCS

Soy cubano; en 1988 a los 19 años de edad, cuando cursaba tercer año de Licenciatura en Bioquímica, me vincule con un grupo de estudiantes de la Federación Estudiantil Universitaria de la facultad de biología de la Universidad de la Habana al grupo de estudios sobre Inmunología y Virología del vih y el sida, grupo al que estuve unido hasta 1992, con el fin de ofrecer procesos educativos e impulsar investigaciones sobre el tema, en esa época estaba lejos de imaginar que diez años más tarde recibiría un diagnostico positivo de vih, -el tener información no es suficiente para prevenir la infección-, eso lo se yo muy bien; mi historia no es igual a la de muchos lideres que viven con el virus, ellos, en su gran mayoría comenzaron a trabajar por la causa comunitaria, después de tener un diagnostico positivo, mi historia con el sida empezó antes, en 1988, cuando inicié a impartir clases practicas y laboratorios de inmunología en la carrera de Bioquímica.

De 1988 a 1992 estuve muy ligado a procesos preventivos del vih en la universidad; al graduarme como Bioquímico, decidí trabajar en una escuela de hotelería y turismo como profesor en mi área profesional, allí y en 1996, presente un proyecto sobre educación sexual y prevención del vih y el sida, que desarrolle hasta 1998. Paralelamente, mi vida sexual se iba desarrollando, en 1989 tuve mi primera relación sexual con un hombre, un colega de carrera que me acompañaría como novio hasta que abandonó el país en 1993, para esa época le conté a mi familia acerca de mi orientación sexual encontrando su apoyo.

Durante varios años (1993-1996), viví una vida demasiado agitada, comencé a visitar fiestas gays clandestinas, lugares de encuentros como la playa Mi Cayito y las costas de La Habana del este, un sitio obligado de encuentro gay donde la premura de no ser vistos por la policía habanera te hace tener relaciones sexuales a prisa y donde el ambiente de la clandestinidad te va elevando la libido, impulsándote a tener más de una relación sexual en un mismo día, un mundo para mi desconocido hasta ese entonces, que me atrapo ferozmente incitándome a visitarlo con frecuencia y a conocer e intimar con un sinfín de hombres jóvenes.

Como parte de una rutina laboral me realizaba los exámenes para vih cada tres meses entre los años 1996 y 1998, para esa fecha ya llevaba un año y nueve meses de relación de pareja con un muchacho llamado Efraín, alguien que ame desde los primeros días y que me hizo volver a la estabilidad sexual, en plena armonía de ésta relación de pareja, en 1998, recibí la noticia inesperada de que vivía con vih, sentí una angustia desesperante, entrando en un grave conflicto interior, ¿Como era posible que yo que había realizado procesos educativos para que no se infectaran las personas, estuviera infectado?, ¿Por qué justo en ese momento que tenia pareja estable resultaba positivo?, ¿Tendría que vivir mis días de persona positiva para vih, encerrado como tantos otros cubanos en un sanatorio? (lugar donde habitaban las personas con sida en Cuba). Mi reacción emocional fue la habitual, llore, me angustie, renegué, culpe, me reproche, estuve dos semanas en cama sin querer hablar con nadie, hasta que decidí contarle a mis hermanas ellas se angustiaron al principio, pero con el tiempo se calmaron y me ayudaron a que se lo comunicara a mis familiares, desde ese día mi familia siempre fue una gran ayuda.

Las semanas vividas al borde de un abismo, sufriendo la agonía del diagnostico, dieron paso a una reflexión sobre los proyectos de vida que debía emprender, mi rol paso de convivir con vih a vivir con vih y en este nuevo rol, desarrolle muchas actividades y proyectos en Cuba, ocupando gracias a mi empeño y liderazgo cargos directivos en múltiples instituciones, grupos, etc.; me apoyaron y apoye, y gracias a mi labor profesional no tuve que vivir los espantosos momentos por los que tiene que pasar una persona con un diagnostico para vih en los sanatorios de mi país.

En el 2001, Lideres en Acción y la Revista INdetectable, me invitaron a Colombia, país que me atrapo, a los meses de estar acá supe que había llegado para quedarme; he estado vinculado desde mi llegada a procesos de información, educación, comunicación, investigaciones socioculturales, procesos de fortalecimiento y desarrollo organizacional de Personas viviendo con vih o sida (PVVS), a través de la Fundación Darse, Corporación Amigos de Lucha Contra el Sida del Tolima, Proyecto Girasol, Recolvih, y la Liga Colombiana de Lucha contra el Sida, donde en la actualidad soy el Coordinador de Proyectos e Investigaciones. En Colombia ha sido muy grato trabajar en el tema y he encontrado una nueva escuela, pero también he vivido muchas dificultades ya que es un panorama distinto, acá siento que hay que lograr una mayor cohesión de los procesos preventivos y de atención de la epidemia de las ONG que se dedican a ello y que hay que continuar por un liderazgo positivo de las PVVS.

Han sido siete años trabajando en el tema sin tener vih y seis años trabajando como PVVS; Ahora, mi sueño es que todas las PVVS luchemos por un mundo mejor, más justo, más equitativo, de respeto, un mundo donde un día no exista la epidemia.

Si quieres comunicarte con Carlos Alejandro enviale un correo a: carlos@ligasida.org

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