Mitos y
realidades: promiscuidad, pareja estable, fidelidad, grupos de riesgo,
abstinencia...
El vih en su forma
microscópica no tiene la capacidad de decidir si va a pasar de
una persona a otra por sus creencias religiosas, por que sean fieles
o tengan otras parejas, por la raza, por si son ricos o pobres, si son
mujeres, hombres, o trans (transgenero, transexual),
niños, jóvenes o ancianos, por sus preferencias sexuales,
por su profesión, partido político, etc.; por lo tanto
no importando nada de lo anterior, si el vih tiene la oportunidad de
ingresar al organismo él lo hará, por ello solo nos queda
el camino de la protección.
Se ha hablado respecto
a que el sida solo les da a las personas –promiscuas-. La definición
de promiscuo-a, es muy subjetiva, pues siempre pensaremos que promiscuo
o promiscua es la persona que tiene más relaciones sexuales de
las que tengo yo, (Por ej. si yo tengo dos o tres al año o al
mes, pensaré que quien tiene 4 o 5 en ese mismo periodo es promiscuo,
y no importando el número de relaciones sexuales siempre consideraré
que los otros-as son los promiscuos y no yo). Entonces no me considero
perteneciente a ese grupo y por lo tanto no me cuido, de la misma forma
si soy fiel considero que no es posible que adquiera el virus porque
se supone que si somos fieles es imposible infectarnos, sin embargo,
si no conocemos el pasado sexual de nuestras parejas, aunque actualmente
exista auténtica fidelidad o pacto de fidelidad, algunas parejas
a pesar de ser fieles han descubierto que tienen el virus porque alguno
de los miembros o quizás los dos ya tenían el virus antes
de iniciar la relación o de realizar el pacto de fidelidad, también
ocurre por ejemplo que uno de los integrantes de la pareja decide ser
fiel pero el otro o la otra no lo es (¿Quien podrá garantizar
la fidelidad absoluta?); En un principio se hablaba de "grupos
de riesgo" y en esos grupos se incluían homosexuales, trabajadores(as)
sexuales, y drogadictos, la población en general al no sentirse
perteneciente a estos grupos, pensó que el sida era un problema
de esos grupos y no se protegió; ahora se sabe que todos y todas
están en riesgo y que no hay grupos de riesgo lo que hay son
conductas de riesgo lo cual es muy diferente.
En Colombia hay
más población heterosexual es decir hombres cuya preferencia
sexual son las mujeres o mujeres cuya preferencia sexual son hombres
-el tipo de relación más común-, con el virus que
homosexuales, por lo tanto no es cierto que los
homosexuales es decir aquellos y aquellas cuya preferencia sexual es
de su mismo sexo sean los únicos que se pueden infectar del virus.
Por otra parte y hablando de mujeres, en Colombia hay más amas
de casa que viven con vih que trabajadoras sexuales, esto se debe a
que las amas de casa no se consideran vulnerables y no se cuidan (no
usan el condón) mientras las trabajadoras sexuales sí
utilizan el condón en el ejercicio
de su trabajo, pues son conscientes que se pueden infectar, sabemos
que el machismo arraigado en hombres y mujeres ve con buenos ojos que
los hombres tengan muchas parejas, pues de esa forma se dice son más
hombres o más machos, es común que en las parejas la mujer
diga –él puede hacer lo que quiera, pero desde que yo no
vea o no sepa, no hay problema o desde que yo sea la principal o desde
que cumpla con sus obligaciones, etc.- de esa forma se acepta tácitamente
la infidelidad del hombre, con la desventaja para la mujer que no se
ha empoderado y que deja que su pareja decida sobre su sexualidad, y
si se usa o no el condón, pues no tiene el poder de negociar
su uso y si lo hace es mal interpretada, etc. También se dice
que si se tiene pareja estable o si se es monogámico es una forma
de protegerse, sin embargo, lo estable es muy relativo, para alguien
estable puede ser seis meses, un año, para otros un mes, ocho
o quince días, o quizás una noche. En los adolescentes
podemos pensar que sus relaciones son monogámicas y que hay fidelidad,
sin embargo la mayoría de ellas son relaciones que en tiempo
son muy cortas y entonces lo que existe es una secuencia monogámica,
que es similar a tener muchas parejas simultáneamente, aunque
sean fieles con la pareja que tienen en ese momento.
La abstinencia desde
luego protege frente a la infección, ya que si no se tiene una
practica sexual no se adquirirá el virus (al menos por la vía
sexual); decir -no- cuando no se tienen las medidas de protección
(condón), evitará la infección. La sexualidad es
controlable. Algunas personas han decidido por diversas convicciones
de vida no tener relaciones sexuales y esto es muy respetable, ya que
para ellas esta muy bien y no les causa ningún tipo de conflicto.
Si éste no es su caso, y para usted no esta bien la abstinencia
permanente, viva su sexualidad con libertad y con protección
para no enfermarse, las infecciones de transmisión sexual han
existido durante mucho tiempo y no por ello hemos dejado de tener prácticas
sexuales, lo importante es que ahora se conoce como protegernos frente
a ellas, así que usted puede utilizar ese conocimiento para disfrutar
de una sexualidad sin riesgo de enfermarse.
Debido al amplio
espectro de las preferencias y conductas sexuales,
los juicios de contenido "moralista" que pretenden prevenir
mediante la represión, el miedo, el castigo, el estigma, desvirtuando
el uso del condón, etc. no nos protegen, pueden ser engañosos,
peligrosamente mal interpretados y por lo tanto colocar en riesgo a
las personas, ya que si se consideran no promiscuas, fieles, con pareja
estable o que no pertenecen a los mal llamados grupos de riesgo, no
utilizarán condón en sus relaciones sexuales.
No se trata de cambiar
creencias religiosas, ni convicciones moralistas; respetamos la autonomía
de las personas y la libertad en sus creencias, sin embargo, es muy
útil para no infectarse de vih, que no perdamos la perspectiva
de como se da la transmisión del vih, para tomar las mejores
decisiones a la hora de la practica sexual, es claro que el virus si
se le dan las condiciones pasará de una persona a otra.