c Una deuda con los activistas

Primavera Obra de Pedro Ali

La perversa protección a las patentes en el Tratado de Libre Comercio, obstruye el acceso a terapias.

*Carlos Alberto García

Las expectativas alrededor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos y los países andinos han sido variantes y ondulantes. Una cosa fue la euforia que reinó cuando comenzaron las negociaciones y otro es hoy el ánimo, cuando el globo parece haberse desinflado. Ya no se trata de moderado optimismo, sino que la situación es de desconcierto y hasta algunos caracterizados defensores dudan de la conveniencia de que el país lo firme. Ha sido curiosa la manera como la opinión nacional ha ido involucrándose, para bien del país, en este tema, porque ello quiere decir que estamos aprendiendo a no tragar entero.

Pero hay muchos que desconocen que este cambio de actitud no ha surgido de la noche a la mañana. Ha sido producto de un proceso lento, pero decidido, que la globalización ha fortalecido, cual es la creciente vinculación de las organizaciones de la sociedad civil, en el más variado espectro de temas, en decisiones de la política pública.

 

En este tupido entramado de organizaciones las que se han dedicado a luchar por los derechos de los afectados por el sida, se encuentran las que han producido los más pasmosos resultados a lo largo y ancho del planeta.

Tal como Jonathan Mann lo sentenció y muchos hoy lo reiteran, el vih y sus devastadoras consecuencias han sido el fuelle alimentador de las propuestas más avanzadas de defensa de los derechos humanos. Y cuando este vínculo se establece, el profano puede entrar a esclarecer el valioso papel que ha jugado esta lucha en pro de los derechos, con los cuestionamientos alrededor de los temas no comerciales de tratados de comercio, que en sentir de muchos tienen de todo menos de comercio.

No cabe duda de que las batallas de los activistas de Sur África y Brasil en pro del acceso a las terapias antirretrovirales fueron la llama de ignición de esta impugnación concertada de las patentes en la industria farmacéutica y contra la desproporcionada protección que los países ricos pretenden obtener, camuflando este tema en los textos de los TLC.

No dudo en calificar, como mínimo, de perversa esta actitud, que atenta contra el acceso de la población a los medicamentos esenciales, y en consecuencia contra el bienestar de los pueblos. Hoy, gracias a los activistas del mundo, la confrontación entre los intereses comerciales y la defensa del bienestar de la gente del país se ha hecho evidente en el innegable distanciamiento entre las carteras de Comercio y de Protección Social o Salud de los tres países andinos en cuanto al tema de la salud en el tratado.

La asesoría de expertos y organizaciones reconocidas por sus batallas contra los abusos en la protección de las grandes farmacéuticas, es también una clara muestra de que cuando existe una opinión vigilante, deliberativa pero dispuesta a recurrir a mecanismos más agresivos, los Estados no tienen otra alternativa que darle cabida en los procesos de la formulación de la política.

*Sociólogo; Organización: Agenda Colombia; correo:carlosgarcia@agendacolombia.com

Nota del Editor:

Este mes (Sept 2005) se supo de la renuncia de los miembros del equipo negociador colombiano en el tema de medicamentos; después de 16 meses de tensiones con los miembros del equipo del Mincomercio; de haber sufrido la salida del asesor internacional del Minprotección Carlos Correa por exigencia de Estados Unidos, los tres representantes que renunciaron consideran y lo expresaron públicamente que el acuerdo que busca la delegación estadounidense es altamente inconveniente para Colombia.

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